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“Present Tense” –Radiohead

the dusty road bites the traveller’s weary footsteps.  
dead ends. no place to go. no more.

all roads are closed by humans fighting for their rights,
by “righties” fighting for their righty fights.
why should i care?
when you’re left, nothing’s right:
not even distance, not even hands or beliefs.

in a “rightie” world,
everything’s left for the lefties to do right.
everything’s right for the lefties to do harm.

“no harm”
“no harm”
—no harm.

but the world collides with contradictions:
dichotomies of religion, exhaustive exasperation,
regrets and desolation.

(via Non-Girly Blue: “Present Tense” –Radiohead)

“When Doves Cry” —Prince

tic-tic, goteaba la lluvia.
tac-tac, temblaba el salón.
tic-tac, escribió el periodista
nervioso en su redacción.

los vivos, bajo los escombros,
clamaban a dios su perdón,
se daban ya todos por muertos
bajo tal siniestro dolor.

tic-tic, goteaba la lluvia
tac-tac, menguaba el valor,
tic-tac, el muchacho perplejo
escapó de la situación.

de pronto astillas de vidrio
volaron por la habitación;
entraron de prisa, corriendo
comandos de salvación.

“aquí hay uno, acá otro, allá dos”,
gritaron con desesperación;
y con manos apresuradas
comenzaron la excavación.

tic-tac, goteaba la lluvia,
tic-muerte, tac-desolación.
tic – t  i   c  , tronó el edificio,
t a c  –  t   a   c   ,  s  e   d  e   s   p    l   o    m    ó.

tic-tic goteaba la lluvia,
tac-tac, caía el salón.
faltaban diez para las nueve,
t i c – t  a  c , se detuvo el reloj.

–DA20160627

(via Non-Girly Blue: “When Doves Cry” —Prince)

“Heart of Glass” —Blondie

cumplía 42 años. su sonrisa mengüaba como luna frente al monitor del ordenador donde la monotonía se repetía en pornografía. cumshots, racial, sado, trans, elderly, obese. había visto —y hecho, de todo. a sus 42, ¿qué sorpresas encontraría en lo sexual? ¿qué placeres pendientes por experimentar? ¿qué aventurillas por conquistar?

cumplía 42 y, desde que el número 4 rondaba la inicial de su edad, cazaba echado. si es cierto ese cuentico de que todos los caminos llevan a roma, esa era su realidad. una donde todos esos pussies, adolescentes o añejados, vírgenes o experimentados, rasurados —y los más old-school forrados en un bush bien arreglado, se presentaban literalmente a su puerta, su facebook, su mesenger y su skype.

a sus recién estrenados 42, ya no era un casanova. no tenía nada que cazar. después de tantas jugarretas y de una juventud experimentada, había aprendido que no era necesario buscar presas ni asediar, mucho menos importunar. tampoco se lamentaba la ausencia de amantes pues el dicho también es cierto: siempre hay más peces en el mar. además, su apariencia escueta, su habla tajante y su misterio de mister-know-it-all, eran la miel perfecta para atrapar las mosquitas, quienes creyéndose vivas, morían en un affair intenso, placentero y vacío.

lo conocí junto a un johny walker black label en las rocas. tres cubos de hielo y ese oro líquido magnificando ese efecto je ne sais quoi a través de un chat en skype. hablamos de todo y de nada, de cosas que parecen tan inteligentes que se olvidan, de mensajes breves que se transformaron a una videollamada cuando soy yo quien odia hablar. que le mostrara una teta, sonrió la imagen pixelada. que me invitara a un trago en persona, respondí yo. varias noches después —y pocos kilómetros de distancia, cumplieron la predicción. la teta. el trago. el hielo derritiéndose en un refill de johny walker, celebrando frente al ordenador su cumpleaños número 42.

—NGB.DA20160403/08 

(via Non-Girly Blue: “Heart of Glass” —Blondie)

“Miss Sarajevo” —U2 ft. Luciano Pavarotti

  Los ojos de la señorita eran de un color azul amargo. Los recuerdo muy bien porque cada vez que su mirada se fijaba en la mía era como morder la semilla de un mango tierno. Pero esta primera descripción es solamente una distracción. Bien sabré yo que las primeras impresiones son solamente espejos de las locuras que guardamos en la mente y en el corazón. Era tan profundos ese par de ojos que tuve que entrenarme durante varias noches para poder adentrarme en ese azul profundo. Cuando por fin logré mantener la mirada firme, no encontré nada de amargura. Encontré un misterio gigantesco y ululante. Cada abrir y cerrar de ojos era como el aleteo de un búho. Una persecución voraz donde siempre que perdía la batalla, en lugar de demostrarme débil y bajar mi mirada tal como ella lo deseaba, yo estallaba en carcajadas. “Es imposible hacer un serio contigo”,  reprochaba y como un cielo atormentado, cerraba esa fuente maravillosa de vida y de misterio que eran sus magnificos ojos. Por más que intentaba hacerla reír con cuentos tontos, chistes y alguna que otra cosquilla, una vez se encerraba en su capricho no lograba adentrarme en esas fuentes azules de vida hasta que ella me lo permitiera. No sé como lo hacía pero lo que una vez parecían cálidas lagunas de agua viva se convertían en una férrea bóveda oscura, privándome de los más amables tesoros que tan pocas veces compartía conmigo. Aún así, la amaba. Amaba sus caprichos. Amaba su silencio. Amaba esa locura de hablar con la mirada en lugar de las palabras. Amaba los secretos que sus ojos resguardaban.

     Los secretos que la señorita escondía los supe seis meses después de nuestro último juego a las escondidas. “Serios”, diría ella. “Escondidas”, diría yo. ¿Cómo iban a ser serios si siempre me estaba riendo? Nunca me dio la razón y tampoco anhelaba tenerla. Para ese entonces ya había entendido yo que es imposible razonar con cierto tipo de mujeres cuando creen firmemente tener la razón. La señorita  era una de ellas. Luego de haber comprendido —y aprendido—muchas cosas sobre la señorita, como que sus pestañas no eran pelos sino que alas gigantescas de búhos legendarios, que su hermetismo no era del todo un capricho sino que resultado de un misterio inalcanzable, que su color favorito para pintarse las uñas era el rosado Barbie y que tomaba té de manzanilla con media cucharadita de azúcar, siempre lograba perderme en la profundidad de sus ojos azules. Tan claros, tan frescos, tan… transparentes. Ella nunca lo supo. Yo nunca se lo dije. Pensé que era parte de un juego, ya saben, como parte de una amistad de esas que se consolidan en el silencio de las cosas no dichas, de esas que se atragantan con besos reprimidos y suspiros en la cama vacía mientras las noches, ya saben, incitan a auto saciarse el sofocante calor del deseo. Una de esas noches, luego de una vana conversación por Messenger, terminaron todos los juegos, los serios y los secretos.
     “Me voy a casar”, escribió en un mensaje amargo. 
     Si, amargo, como esa primera impresión que por tanto tiempo tuve de ella y de su mirada. Letra a letra me voy dando cuenta que cuando la vida me golpea de forma inesperada, el mundo se me vuelve amargo. 
¿Por qué?, me revolcaron internamente las tripas. ¿Por qué después de tantos silencios tiene que quebrarlo de esa forma tan siniestra e impersonal?

(   (  (  ( ( M e v o y a c a s a r ) )  )  )   ) 

     Así, una por una se separaron las palabras como garras de una bestia rapaz, destrozando cada fibra de mi fragilidad. Todavía ningún emoticon logra expresar ese sabor amargo que explotó en mi corazón. 

     “?” 
     …la señorita está escribiendo un mensaje…
     …la señorita está escribiendo…
     …la señorita está…
     …la señorita…

La señorita jamás volvió a escribir mensajes.

—DA20160316

(via Non-Girly Blue: “Miss Sarajevo” —U2 ft. Luciano Pavarotti)

“Vladivostok 2000” —Mumiy Troll

     Miles ahead from the frozen land, Alexandr witnesses movement: an endless ocean flowing relentlessly towards the sun. “Where does it go?” Where does it end?,” he whispers ashore.

     Flags in the air. Ships in the docks. The city is a living museum where history is carved in the walls, yearning the glory of old days. Shells, anchors, and boats fade with the setting sun. At the Central Square, darkness covers the face of the copper statue once built to challenge the brave to defend the Motherland. Years of battle went by before the white winter decided to rule, imposing punishment indefinitely. “Thou shall not move,” it confined boats in frozen water, preventing men —and dreams, to sail away. 

     Not from bravery but from the desperation confined souls suffer from, few men dare to escape sailing away into the world’s end. Ashore, it is known that for each sunset a beloved one vanishes from the stream of life. From the ocean’s side, sunrise reminds sailors of the defenseless love left behind.

     Standing under the centennial statue, Alexandr loses sight of the horizon. In the dark water, ship lights blend with the stars. “Is there anybody out there?,” the question his mother refused to answer when he was five still roams in his mind.

     After a short walk, Alexandr arrives to his house. It is the same house he has lived his entire life. Inside, he takes off his coat. With shaky hands, he lights a candle. Home is nothing but humid walls and broken fixtures. A wooden table. A broken stove. Old furniture in rags. He looks around wondering if it is time for him to pursue change. He thinks of the flowing ocean. He thinks of the vanishing sun. He tries to imagine new places he could call home, none to be found.

     He approaches the small altar his mother installed by the window. The last reminder of her wishes for life and love. What life? What love? All Alexandr knows is journeys with no returns. The father sailing away. The mother dying before her time. There are no reasons to remain in that frozen land. 

     He sees the icon his mother used to pray to, now covered with dust and mold. What is life but fragmented memory? Pieces of mind for others to recollect? With all these feelings in his heart exploding like hand grenades, he burns down the altar. No more pain to remember. No more time to waste. He finally smiles.

     Outside, the night begins to fade. The copper statue’s left index finger points at the unknown horizon. A new day is born. Shells, anchors, and flags glimmer under the soft golden sunbeams. The ice melts slowly. Drop after drop, the water returns to the currents of an moving ocean, dissolving the story of a man ready to sail away.

—DA20160304

(via Non-Girly Blue: “Vladivostok 2000” —Mumiy Troll)

“Henry Lee” —Nick Cave & PJ Harvey

(fragmento de “Henry Lee” – texto en proceso) “¿Cuál es tu nombre?”, preguntó. “No tengo, Señor”, dijo la muchacha encogiéndose de hombros. “¿Cómo que no tienes nombre?” “Nunca me ha hecho falta señor. Cuando me necesitan, me dicen ‘¡Hey tú! Ven acá’. Otras veces me llaman con silbidos. Sólo la señora de la panadería, ocasionalmente me llama ‘Anabel’”, dijo mientras sus mejillas pecosas se sonrojaban ligeramente…

(via Non-Girly Blue: “Henry Lee” —Nick Cave & PJ Harvey)

“Quédate Luna” —Devendra Banhart

Esa noche regresaba de la clínica comunal. El viento que soplaba y las densas nubes que se arremolinaban arriba en el cielo sin estrellas sugerían que era más sabio guardarse en casa que deambular por las calles. A pesar de eso, el calor era infernal. Llegué a la entrada principal de la colonia. El portón estaba abierto…

“Golden Slumbers” —The Beatles

Dicen muchas cosas de mí, como que soy un narcisista empedernido por cuidar tan meticulosamente mi reluciente pelaje. Lo que no entienden es que se trata de un abrigo diseñado y otorgado por los mismísimos dioses que gestan la vida. No me ofendo pues… 

(via Non-Girly Blue: “Golden Slumbers” —The Beatles)

“Mala” —La Garfield

I thought you were supposed to be good.
Aren’t you the… “good” man?
—Roy Batty. Blade Runner.

Hay cosas malas, como eso de irse, pero no en dulces besos durante orgasmos de colores, sino que irse a medias en ese exótico e infinito REBOUND1.

(via Non-Girly Blue: “Mala” —La Garfield)

“Kashmir” 

sigiloso y sin advertencia repta por laderas resquebrajando la tranquilidad durmiente de la oscuridad, esa que en serpentinas escaleras se eleva (¿o desciende?) desde el inconsciente; esa que de la ausencia hace frivolidad y que como cristales se despedaza, cuando magnánimo pronuncia con punzantes…

(via “Kashmir” | Inspired on symbols)

“Burn It Blue” – Caetano Veloso & Lila Downs

Years have gone by since I went on walking alone, not because I wanted but because I had no choice. You see? that’s what happen when you know who you are. Nobody grows balls to walk along with you and the ones who do, well… it’s not because they’re brave but because they don’t understand what’s going on. Mind you know, being alone is not difficult, however no one, not even myself would dare to say it’s easy as pie.

(via Non-Girly Blue: “Burn It Blue” – Caetano Veloso & Lila Downs)

“Jeremy” – Pearl Jam

Su primer recuerdo de terror fue cuando descubrió esas construcciones monumentales reverenciadas como catedrales donde la humanidad encarcelaba palabras impresas en celdas llamadas “libros”. Su segundo recuerdo, el descubrir el holocausto de árboles para producir ese papel, donde día tras día, nuevas…

(via Non-Girly Blue: “Jeremy” – Pearl Jam)

“Remember A Day” – Pink Floyd

“La vida es más que eso” sonrió hacia la pequeña Amalia, quien le observaba desde el espejo, dibujando preguntas silenciosas en la profundidad de sus ojos negros y redondos. “Verás, Amalia, un día crecerás y todo eso, todo eso que te rodeaba, los juegos, los atardeceres de escondeleros y peregrina…

(via Non-Girly Blue: “Remember A Day” – Pink Floyd)

“Rock and Roll Dreams Come Through” – Meatloaf

Julieta se sentó a escribir todas esas historias que la hicieron ser quien era: un rostro sin nombre, un alma en oscuridad, un corazón sin aire. Las palabras encontraron un catalizador monótono de dedos tecleantes en una máquina de escribir oxidada. “Que se oxide el mundo menos la memoria. Que se…

(via Non-Girly Blue: “Rock and Roll Dreams Come Through” – Meatloaf)

“No es serio este cementerio” – Mecano

La lluvia encontraba difícil borrar las huellas que dejaban los pasos pesados de Esteban. Caminaba lento hacia el Oeste dejando nada más que una sombra alargada detrás de él. El pesado azadón se arrastraba en el lodo dejando un surco tan profundo como sus huellas, imposible de borrar…

(via Non-Girly Blue: “No es serio este cementerio” – Mecano)